miércoles, 6 de febrero de 2013

Prefacio.



Prefacio. 
Por: Solrahak


Agua, Tierra, Fuego, Aire.

En antaño, cuando eran tiempos de paz, el Avatar mantenía el equilibrio entre las Tribus Agua, el Reino Tierra, la Nación del Fuego y los Nómadas Aire; pero todo cambió cuando el equilibrio estuvo a punto de romperse.
Hace dos vidas anteriores del Avatar, la Nación del Fuego arrasó con los Nómadas Aire dejándolos prácticamente en extinción.

Por mucho tiempo, se creía que ya no volvería a nacer el Avatar entre nosotros debido a que el ciclo ya estaba roto -Aang era el ultimo maestro aire-. Pero todo eso cambió, cuando Korra apareció. Nuevamente la esperanza volvía a todos al ver al nuevo Avatar entre nosotros. Todo volvió a la paz gracias a los esfuerzos de ésta intrépida mujer. No obstante, su partida de este mundo aterró a los que aún lo habitaban.

Ya han pasado más de diez años desde que Korra murió, y las tres naciones están desesperadas con la búsqueda del nuevo avatar. El ciclo seguía en la Tierra, por lo que el Reino concentraría su búsqueda en su terreno, mientras que las demás lo harían en sus propios.

Todos perdían la esperanza de que el salvador o “mesías” no regresase a ellos. Por lo que su trabajo era de ser perfecto. Sin embargo, al cumplir dieciocho de años la búsqueda, ya perdían la esperanza. Con ello, aparecieron personas desertoras de sus tierras natales, uniéndose en un grupo llamado: “Piratas del Desierto”; en él yacían maestros Tierra, Fuego y Agua, todos desertores, capitaneados por un tirano que no daba la cara ante nadie que no sea su Almirante.

Últimamente, cada nación hacía torneos para que pudieran encontrar al Avatar entre los mejores peleadores. Era obvio que pensaran que el nuevo ser sería fuerte, erguido y poderosos, tal como se describen a los maestros tierra. Pero no ha tenido existo.

Si embargo, tenemos la seguridad de qué algún día, en algún momento, el Avatar aparecerá cuando más lo necesitemos.





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